Daños para la salud por exposición al ruido
Explore los impactos del ruido en la salud de los trabajadores, incluyendo pérdida auditiva, efectos cardiovasculares y riesgos para embarazadas, además de la interacción con otros agentes.
· 7 minutos · Segurança no Trabalho
El ruido excesivo en los ambientes de trabajo es una preocupación significativa para la seguridad y salud ocupacional. La exposición prolongada a altos niveles de ruido puede conducir a diversas patologías, impactando directamente el bienestar de los trabajadores.
Es fundamental que los puestos de trabajo sean evaluados y adaptados para mitigar los riesgos asociados al ruido, garantizando así la protección de la salud de los colaboradores. La monitorización específica de la salud de los trabajadores expuestos es crucial para la prevención y detección precoz de cualquier efecto adverso.
La legislación sobre el ruido se rige por el Decreto-Ley n.º 182/2006, que establece las prescripciones mínimas de seguridad y salud en materia de exposición de los trabajadores a los riesgos debidos al ruido.
Factores que influyen en las lesiones por exposición al ruido
Diversos factores contribuyen a la severidad de los daños causados por la exposición al ruido:
- Intensidad del ruido: Se refiere a la energía de la onda sonora. Niveles más elevados de intensidad aumentan el potencial de daño.
- Tiempo de exposición: El efecto adverso del ruido es directamente proporcional a la duración de la exposición. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición, mayor será la energía sonora total absorbida por el oído interno.
- Frecuencia del ruido: Las células ciliadas del oído interno, más susceptibles a la acción nociva del ruido, son las responsables de la percepción de frecuencias entre 3000 y 6000 Hz.
- Naturaleza del ruido: La exposición intermitente es menos lesiva que la exposición continua. Sin embargo, los ruidos permanentes causan menos lesión que los ruidos impulsivos o de impacto, con idéntica intensidad, debido a la capacidad de amortiguamiento muscular del oído medio.
- Susceptibilidad individual: Factores como la edad, enfermedades del oído medio o interno, patologías neurológicas e historial familiar pueden aumentar la vulnerabilidad individual, aunque son difíciles de cuantificar:
- Edad: Existe una mayor probabilidad de lesión en la mediana edad, a menudo agravada por la presbiacusia (pérdida auditiva progresiva relacionada con el envejecimiento).
- Enfermedades del oído medio: Una hipoacusia de conducción (disminución de la sensibilidad auditiva causada por una alteración que impide la transmisión del sonido del oído externo y medio al oído interno) puede conducir a mayores daños, ya que el oído medio pierde su función protectora.
- Enfermedades del oído interno: La fragilidad de la cóclea (estructura en espiral en el oído interno) en casos de pérdida auditiva neurosensorial (daño en las células ciliadas) aumenta el riesgo.
- Enfermedades neurológicas: Historial de meningitis o traumatismo craneoencefálico ha sido asociado a la sordera.
- Antecedentes familiares: Predisposición genética a la sordera precoz o enfermedades hereditarias puede influir en la susceptibilidad.
Daños auditivos provocados por la exposición al ruido
La exposición al ruido puede llevar a varios tipos de daños auditivos:
- Dificultad de audición: En ambientes ruidosos, se hace difícil oír otros sonidos o personas.
- Fatiga auditiva: Reducción temporal de la capacidad auditiva después de la exposición al ruido, que se revierte con el reposo sonoro, sin lesión orgánica permanente.
- Hipoacusia permanente: Déficit auditivo neurosensorial irreversible que se inicia en las frecuencias de 3000 a 6000 Hz, con lesión en el órgano de la audición. Inicialmente, no afecta a las frecuencias de conversación, pero con la continuidad de la exposición, la pérdida se extiende, causando dificultades en la comunicación e incapacidad.
Exposición al ruido y efectos cardiovasculares
Existe una ligera asociación entre la exposición al ruido y un aumento del riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y mortalidad por estas mismas enfermedades.
Exposición al ruido y efectos en el embarazo y feto
Aunque la evidencia es limitada, puede existir una asociación entre la exposición al ruido y el bajo peso al nacer. Se sugiere que, en caso de que una mujer embarazada con exposición al ruido en el trabajo presente un feto con bajo peso para la edad gestacional, la exposición al ruido sea evitada. A partir de la 20.ª semana de embarazo, es recomendable evitar la exposición de la mujer embarazada al ruido ocupacional para prevenir posibles efectos en la audición del recién nacido.
Ruido y agentes químicos
La combinación de ruido con ciertos agentes químicos puede agravar los daños auditivos:
- Solventes ototóxicos: La acción conjunta del ruido con estireno y tolueno ha demostrado ser perjudicial para la audición. No existen evidencias concluyentes para otros solventes.
- Agentes químicos asfixiantes: La acción conjunta del ruido con monóxido de carbono puede causar daños auditivos. No hay datos suficientes para otros asfixiantes como el cianuro de hidrógeno.
Se recomienda la vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos al ruido que también estén expuestos a tolueno, estireno o monóxido de carbono, con un seguimiento más riguroso de los efectos auditivos y la aplicación de medidas preventivas para evitar la exposición combinada.
Ruido y tabaco
El conocimiento sobre los efectos de la exposición conjunta al ruido y al tabaco en la audición es limitado. Se sugiere registrar el consumo de tabaco en trabajadores expuestos al ruido y proporcionar asesoramiento para la cesación tabáquica, en el ámbito de la vigilancia de la salud.
Ruido y agentes físicos
No se demuestra un riesgo añadido por la exposición conjunta a ruido y vibraciones de forma general. Sin embargo, para trabajadores que utilizan herramientas vibratorias portátiles en ambientes ruidosos y que desarrollan el síndrome del dedo blanco por vibraciones, existe un mayor riesgo de pérdida auditiva. La vigilancia de la salud debe incluir la evaluación de la exposición a vibraciones mano-brazo, con seguimiento de quien sufra de dedo blanco por vibraciones, y sugerir medidas preventivas en caso de efectos auditivos.
Ruido y fármacos
Estudios sobre la interacción entre ruido y fármacos ototóxicos son escasos, centrándose principalmente en los efectos a corto plazo con el ácido acetil salicílico. Sin embargo, la combinación de ruido con ciertos antibióticos (aminoglucósidos como gentamicina, kanamicina y neomicina) y citostáticos (cisplatino) puede potenciar los daños auditivos.
Se recomienda la monitorización de la exposición a estos fármacos en trabajadores expuestos al ruido. Si un trabajador expuesto al ruido necesita tratamiento con estos medicamentos, las medidas de prevención existentes deben ser reforzadas y debe implementarse un seguimiento más riguroso de los efectos auditivos.