Sensibilización práctica para disminuir la siniestralidad vial
Descubra cómo la formación práctica puede reducir la siniestralidad vial. Aprenda sobre la posición al volante, el manejo del volante, el uso de la visión, el conocimiento del vehículo y la experiencia en situaciones de emergencia. Relevancia para el Artículo 131 del Código de Trabajo portugués.
· 7 minutos · Segurança no Trabalho
La obtención del permiso de conducir confiere la habilitación legal para circular por la carretera, pero ser un buen conductor exige más que solo conocimientos teóricos. Es fundamental adquirir competencias complementarias que permitan reaccionar adecuadamente a situaciones inesperadas y, así, contribuir a la reducción de la siniestralidad vial. La formación continua, tal como preconiza el Artículo 131 del Código de Trabajo portugués, que establece 40 horas anuales de formación para los trabajadores, desempeña un papel crucial en este desarrollo, especialmente para aquellos que conducen en un contexto profesional. Aunque este artículo no se centra exclusivamente en la formación profesional obligatoria, sus principios se alinean con la importancia de un aprendizaje y actualización constantes.
En este sentido, exploramos a continuación algunos consejos de conducción que, aunque a veces se olvidan, son primordiales para la seguridad en la carretera.
Posición al Volante
Una posición incorrecta al volante puede llevar a la aparición de fatiga y cansancio, factores de riesgo que contribuyen a un elevado número de accidentes. Además, mantener una mala postura a lo largo del tiempo puede causar lesiones cervicales y dorsales, patologías comunes en conductores profesionales. Ajustar correctamente el asiento, el respaldo y la distancia a los pedales y al volante es crucial para el confort y la seguridad.
Manejo del Volante
Tras ajustar la posición de conducción, el paso siguiente es manejar correctamente el volante. Imagine el volante como un reloj: las manos deben posicionarse simétricamente, por ejemplo, a las 9:15. Los pulgares deben estar siempre por fuera del volante, minimizando el riesgo de lesiones en caso de accidente. Los movimientos deben ser amplios, precisos y suaves; cualquier giro brusco se transmite al vehículo, penalizando su comportamiento dinámico.
Uso de la Visión
Es esencial utilizar la visión de forma adecuada durante la conducción. Se debe mirar lejos, en lugar de centrarse solo en la parte trasera del vehículo que nos precede. Al expandir el campo de visión, conseguimos anticipar imprevistos y reaccionar con mayor prontitud a cualquier situación en la carretera.
Conocimiento del Vehículo
Es fundamental conocer el comportamiento dinámico del vehículo que se conduce. Estamos maniobrando una máquina que puede pesar cerca de dos toneladas y circular a velocidades elevadas. Es importante saber sus características principales, como el tipo de tracción (delantera o trasera) o si es un vehículo ligero o pesado. Este conocimiento permite una conducción más ajustada y segura.
Experiencia en Diferentes Situaciones
Más allá del conocimiento teórico, es crucial que el conductor experimente el comportamiento del vehículo en diversas situaciones: trazado de curvas, pérdida de adherencia, frenada de emergencia, desvío de trayectoria, etc. El aprendizaje a través de la experiencia práctica, es decir, poner en práctica las nociones teóricas, es un pilar fundamental de la formación para la seguridad vial. La repetición de prácticas como estas permite que, en una situación de emergencia, el conductor reaccione correctamente y no de forma instintiva, lo que, en la mayoría de los casos, no sería la respuesta más adecuada.
Considere los siguientes ejemplos prácticos:
- Frenada de emergencia: Aunque es posible explicar cómo realizar una frenada de emergencia (pisar fuertemente y a la vez los pedales de freno y embrague, mantener la mirada hacia donde se quiere dirigir el vehículo, girar el volante con rapidez y precisión, y mantener la presión en los pedales durante toda la maniobra), esta explicación no se compara con la sensación de realizar una frenada de emergencia a 70 km/h. Es en la práctica donde se percibe cuánto más frena el vehículo de lo esperado o se sienten las pulsaciones del sistema ABS en el pedal de freno.
- Rotonda con pavimento deslizante: En la práctica, un conductor puede comprobar que, incluso a baja velocidad (35 km/h), puede no ser capaz de controlar el derrape del vehículo en un pavimento deslizante. Esta experiencia refuerza la importancia de mantener los neumáticos en buen estado y los beneficios de los sistemas electrónicos del vehículo.
- Vuelco: A través de un simulador, se puede experimentar la secuencia completa de un vuelco. El vuelco es uno de los accidentes más peligrosos, dado que el techo es la parte más frágil del vehículo, tendiendo a deformarse. Además, con frecuencia, la deformación del habitáculo bloquea las puertas, exigiendo la salida por las ventanillas laterales o por la luneta trasera. Es crucial saber que no se debe intentar romper el parabrisas, ya que está hecho de vidrio laminado y no se rompe fácilmente. También se aprende a salir del vehículo sin agravar las lesiones existentes. Si se está boca abajo y se suelta el cinturón de seguridad de inmediato, las lesiones en el cuello pueden ser muy graves. Existen técnicas sencillas para salir del vehículo con seguridad.
La práctica en simuladores de impacto, que reproducen colisiones frontales a bajas velocidades (8 a 12 km/h), es crucial para concienciar a los conductores sobre la importancia del uso del cinto de segurança. Es fundamental entender que gran parte de los accidentes ocurre a velocidades inferiores a 60 km/h, pero no por ello dejan de tener consecuencias graves.
Conclusión
El conocimiento dinámico del vehículo, la comprensión de los riesgos asociados a la conducción y la aplicación de técnicas de conducción defensiva son elementos esenciales para convertirnos en conductores más seguros, conscientes y respetuosos con los demás usuarios de la vía y con el medio ambiente. La formación profesional, que en Portugal es obligatoria por fuerza del Artículo 131 del Código de Trabajo portugués, debe incluir vertientes que refuercen estas competencias, contribuyendo a una efectiva reducción de la siniestralidad vial.